Biografia

Paulina Jade Doniz, nacida en México y afincada en París. Desde su infancia en contacto con las tradiciones chamánicas mexicanas, ha incursionado en él con numerosos chamanes y curanderos como Luciano Pérez (líder espiritual lakota), y María Concepción del Castillo de la tradición nahua. Ha sido discípula cercana de Alejandro Jodorowsky durante más de 30 años, por quien fue iniciada en el Tarot, la Psicogenealogía y la Psicomagia. Su gran interés por la sanación a través del cuerpo la han llevado a la exploración de diferentes danzas y técnicas de terapia a través del cuerpo. Actualmente realiza consultas y cursos en Paris, Milan, Barcelona y México.

Llevo más de treinta años mirando, observando, amando, absorbiendo 78 estampas, setenta y ocho imágenes: el Tarot de Marsella. La primera vez que vi un Tarot tenia doce años, lo encontré en el fondo de un cajón de mi madre. A pesar de haber revisado sus cajones sin permiso, me fue imposible no preguntarle sobre esas estampas, recuerdo que su reacción fue la de recriminar mi intromisión sin más explicaciones, sin embargo desde ese momento, no me pude impedir regresar regularmente en secreto, fascinada por estas imágenes e inventarme historias con ellas.

Por azares del destino siendo muy joven fui enviada por mis padres a estudiar a Francia. Fue en París donde unos años más tarde descubrí por fin lo que significaban esas cartas, me encontré a los diecinueve años de manera fortuita frente al Tarot en una velada del cabaret místico impartido por Alejandro Jodorowsky, aquella vez, bebí cada palabra como si mí ser esperara justamente escuchar esto para saciar su sed, muy pronto asistí religiosamente a estas conferencias así como a los diversos cursos que impartía el que sería mí maestro durante largos años de mi vida.

El Tarot se convirtió, en aquellos primeros tres años de estudios en parte de mí, lo observaba, lo llevaba conmigo, dormía con él. Para memorizarlo lo dibujaba sin mirar al original y así observar cuales eran los detalles que mi inconsciente había omitido, incluso varias veces intente disfrazarme de una u otra carta y caminar por París para ver lo que sentía, siendo Le Mat con mis zapatos rojos y mi bolsito al hombro, o dándome el permiso de ser princesa como la Emperatriz.

Además del Tarot, Alejandro nos enseñaba teatro, mudras, masaje, y todos los miércoles invariablemente, las conferencias en el cabaret místico en donde abordaba todos los temas posibles e imaginables. Éramos todo un grupo de personas que hablábamos, jugábamos, bailábamos y cantábamos, teniendo como punto de partida el Tarot. Hasta que un día, enamorándome de aquel que se convertiría en mi marido decidí irme a experimentar la vida, irme a vivir, dejando de ver a mí maestro durante más de 10 años.

La vida tiene sus maneras, en los años ochenta contando con 24 años, no me atreví a dedicarme al Tarot como profesión a causa de los tabúes que provocaba a su alrededor, elegí pues, ser maestra de niños pequeños, ahora sé que ese pasaje por la pedagogía y todas las vivencias lejos del Tarot fueron fundamentales en mí camino de estudio y en la culminación de este libro.

Irme a vivir….. Redescubrir México, arriesgarme al amor, a dar a luz, a todo lo que significa amar y criar a tres hijos, a vivir en una comuna ecológica, redescubrir el lazo con la naturaleza, estudiar la danza, la pedagogía Montessori, buscar sanaciones físicas y psicológicas con todo tipo de terapeutas convencionales y alternativos, incursionar en caminos espirituales como el sufismo y el chamanismo..…

Me gusta pensar que el Tarot me busco a mí y no lo contrario, una tarde, en un periodo en el que yo pasaba por una fuerte crisis personal, uno de esos momentos de tristeza donde no tienes idea de que hacer para salirte de ahí, habiendo renunciado a mí trabajo y separándome de aquel que se había convertido en mí marido, sonó mí teléfono y un joven me dijo «te hablo de parte de A. Jodorowsky (al cual yo había dado mis datos en cartas del pasado) él va a venir a México a dar un curso de Psicomagia y Psicochamanismo y quiere saber si quieres ir»

Sé que solo de reencontrar el Tarot reviví, me sentí en mí elemento, ¡que jubilo poder intercambiar de nuevo en su lenguaje, en el idioma del Tarot! El curso duro tres maravillosos días, sólo hubo una cosa que en ese momento viví como decepción; cuando yo dejé de ver a A.J. diez años atrás, él todavía no había iniciado la Psicomagia, yo la conocía a través de sus libros y mientras esperaba mí turno, escuchando los actos increíbles que dictaba a cada participante, deseaba ansiosa su consejo, “El” consejo que me sacaría adelante, pero cuando llego mí turno solo me dijo «Lee el Tarot y baila danza africana»… la verdad es que primero me desconcerté y luego me enojé, él sabía que yo ya leía el Tarot y también que bailaba, ¿solo eso?!! me pregunté, yo que pensaba tener un acto digno de Fellini? Unos meses más tarde me reía, solo de pensar en lo sabio que fue el consejo de aquel día, pues en realidad ese acto cambio mí vida.

Al final de ese encuentro él dijo en el micrófono a los participantes allí reunidos, «muchos de ustedes me han preguntado por el Tarot y tienen aquí a alguien que sabe mucho de él» indicándome a mí! Mucha gente se me acercó. Yo, que estaba sin trabajo desde hacía seis meses, empecé no solo a leer el Tarot si no también a enseñarlo por primera vez en mí vida. Al mismo tiempo organizaba seminarios para Alejandro en México y descubría su trabajo sobre la Psicogenealogia. Tiempo después sentí la necesidad de intensificar mis estudios y fue así que decidí regresar a París  ahí, fui invitada durante cinco años a leer el Tarot con él y otros discípulos en el famoso café “Le Temeraire”.

Desde entonces, la ruta del que fue mí maestro y la mía ha pasado por muchos encuentros y desencuentros, pues en un verdadero camino de realización, llegado un momento necesitas soltar a tú maestro para atreverte a ser tú.

Así pues, he tenido el privilegio de enseñar el Tarot a cientos de personas en diferentes países del mundo, encontrando mi propia estructura de estudio así como mis propias lecturas y método pedagógico, he podido ayudar a verse a miles de personas a través de lecturas privadas y colectivas, pero sobre todo el Tarot ha sido mi fiel amigo, el que múltiples veces me ha mostrado mis aciertos y equivocaciones, el que me ha sugerido detenerme en momentos claves, el que me ha hecho reflexionar durante días sobre un pensamiento, el que ha visto mi luz antes que yo la vea, hoy en día no puedo imaginar lo que sería mi vida sin este maravilloso encuentro.